Sobre resistencias pacíficas.
Cosa que evidencia la represión policial es esta imágen donde un policía nacional (utilizando toda la fuerza de la inercia que trae en el movimiento) descarga su “porra” sobre la cabeza de una manifestante. No lo vi con mis ojos pero, dan ganas de coger a ese polícía, quitarle el casco, desnudar su torso y azotarle sin piedad. Esa imagen es violencia de género salvaje y gratuita. Pero, aunque no tiene excusa pues es ese policía quien pega, su gesto gratuito ha sido previamente ordenado por su directo superior jerárquico y a éste ¿se lo ordenó a su vez un superior? La violencia policial es gratuita pero amparada por los dirigentes político-económicos y sus órdenes.
Ante una manifestación pacífica hay métodos para detectar a los violentos y por regla general, la propia manifestación pacífica aísla a esos violentos.
¿Qué ocurre entonces? Que el PODER necesita criminalizar y violentar a esos grupos NO VIOLENTOS para desprestigiar y deslegitimar sus reivindicaciones, sus actos y su discurso… porque el PODER, en igualdad de condiciones, carece de razones de peso para contestarles. Por eso emplea en un principio la violencia subliminal y después la violencia física amparados en el discurso fascista de su indefensión frente a las provocaciones verbales de los violentos y salvajes manifestantes que van armados con sus voces, sus manos, su ropa acorazada multicolor, sus banderas, sus rotuladores de tinta indeleble y sus instrumentos musicales que destrozan tímpanos; armas todas ellas poderosas y letales para la vida de los agentes de la autoridad que van completamente desnudos (bueno a excepción del taparrabos) y desarmados para proteger los bienes públicos y al resto de la ciudadanía.
¿La violencia es gratuita?… pero si un “robocop” de los que van al margen de la manifestación pacífica en un momento de exaltación de su adrenalina descargara su porra sobre mí (manifestante pacífico de 1′70 de altura) que se baje la visera del casco. Y no estoy, premeditadamente, amenazando alevósicamente a nadie… sólo me defiendo. Salud